“¿Tenéis alguna noción de cuántos libros se escriben al año sobre las mujeres? ¿Tenéis alguna noción de cuántos están escritos por hombres? ¿Os dais cuenta de que sois quizás el animal más discutido del universo?”
Virginia Woolf - Una habitación propia.
Nunca he sido muy valiente. Tampoco me considero una persona fuerte ni resiliente. Siempre fui una niña torpe, extremadamente tímida e insegura, hasta que entré en esa etapa en la que odiaba el rosa y decía “no querer ser como las demás”. Pero, irónicamente, eso solo me hizo aún más tímida e insegura.
A medida que fui madurando, entendí cuál era la verdad: nunca odié el rosa, ni quise mirar a las demás con esos aires de rivalidad. Esa rivalidad, que nos enseñaron a ver como “lo natural”, nunca fue realmente nuestra. Desde la infancia, las mujeres somos sometidas a una serie de creencias y aprendizajes diseñados para dividirnos, para hacernos pensar que, para llegar a ser nuestra mejor versión, es necesario hundir a las otras.
Pero yo me cansé.
Desde el momento en que comprendí esta verdad, quise empezar a escribir. Nunca he buscado escribir sobre nada extraordinario, solo sobre mujeres que hacen cosas. Sobre mujeres que escriben. Porque la historia decidió eliminarnos: decidió que, por muy valiosa que fuera cualquier idea o creación de una mujer, su identidad no era importante o debía ser borrada. Para mí, la escritura se ha convertido en una forma de volver a existir y de reivindicar nuestro espacio.
Así nació Nuestras.
Este proyecto no es solo mío: es de todas nosotras.
Gracias por acompañarme en este camino.
Oriana


